Operación Resolución Absoluta: Su Costo y Detalles

La madrugada del 3 de enero de 2026 dejó una imagen difícil de procesar. Incluso para analistas curtidos: Nicolás Maduro fuera de Venezuela y bajo custodia estadounidense. En cuestión de horas, el episodio pasó de “rumor en redes” a cobertura masiva.

Para la industria aeroespacial, el dato clave no es solo político. Es operativo. La supuesta “captura y extracción” se ejecutó como una campaña multidominio. Hubo aviación táctica, mando y control, guerra electrónica, drones y un nodo naval.

Este artículo reconstruye, con enfoque aeronáutico, lo reportado sobre la Operación Resolución Absoluta. Se cubre preparación, ejecución, equipos empleados y una estimación razonable de costos. Donde no hay cifras oficiales, se explican rangos y metodología.

Qué ocurrió el 3/01/2026 y por qué importa al sector aéreo

Las versiones coinciden en lo esencial. Estados Unidos ejecutó ataques y una incursión nocturna en Caracas. Capturó a Maduro y a Cilia Flores, y los trasladó fuera del país. El nombre citado por fuentes y prensa fue “Absolute Resolve”.

En medios hispanos, la traducción que más se repitió fue Operación Resolución Absoluta. Más allá del debate legal, el componente aéreo fue decisivo. Varias crónicas describen una ventana meteorológica, un apagón coordinado y un paquete aéreo de gran escala.

La niebla informativa fue real. Videos y supuestas imágenes circularon antes que los comunicados. Varios medios advirtieron sobre montajes y contexto incompleto. Por eso, este texto se apoya en reportes con atribución.

Se habla de más de 150 aeronaves, lanzadas desde unas 20 ubicaciones del hemisferio occidental. Las listas incluyen bombarderos B‑1, cazas, aeronaves de interferencia y plataformas de alerta temprana. No es poca cosa: es logística de alto voltaje.

En paralelo, el tráfico civil sintió el golpe. Reportes señalan restricciones de espacio aéreo en el Caribe y Venezuela por seguridad. En temporada alta, ese detalle pesa: cuando lo militar ocupa el cielo, la aviación comercial se reconfigura.

Preparación: inteligencia, ensayo y despliegue aeronaval

El “patrón de vida” y la mano de la CIA

Una operación de captura de alto valor no empieza con el primer rotor. Empieza con datos. Fuentes citadas por prensa estadounidense aseguran que la CIA trabajó durante meses en el “pattern of life”. Se analizan horarios, rutas, refugios y cambios de seguridad.

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Según esos reportes, la agencia habría contado con una fuente dentro del gobierno venezolano. Además, habría insertado personal para monitorear rutinas y alimentar a equipos de operaciones especiales. En términos aeroespaciales, esto se traduce en ISR sostenido.

Rehearsal: maqueta, repetición y tiempos medidos

La segunda capa fue el ensayo. Se informó que fuerzas estadounidenses entrenaron en una réplica del recinto donde se encontraba Maduro. El énfasis estuvo en puertas reforzadas y zonas de refugio. Es la lógica de las misiones “time-sensitive”.

También pesó la meteorología. Un detalle repetido es que la fuerza esperó una condición específica de nubosidad. En operaciones nocturnas, la cobertura de nubes puede ser aliada o enemiga. Todo depende de sensores, visibilidad y riesgo de detección.

El anillo en el Caribe: buques, tropas y posiciones

El componente marítimo aparece como columna vertebral. Se citó al USS Iwo Jima, buque de asalto anfibio, posicionado frente a Venezuela. La misión: recibir al “paquete” de extracción y servir de punto seguro.

Un LHD no es solo un barco. Es una base aérea flotante con cubierta, hangares, combustible y control de operaciones. Además, se reportó una presencia estadounidense reforzada en el Caribe en semanas previas, con tropas y buques desplegados.

Ese “preposicionamiento” reduce distancias y mejora tiempos de respuesta. También permite lanzar helicópteros y aviones con menos exposición. Dicho en corto: acerca la pista al objetivo.

Ejecución: el asalto nocturno y la arquitectura aérea

Apagón, ciberoperaciones y guerra electrónica

Una de las piezas más llamativas fue el apagón de las luces de Caracas. Algunas crónicas lo atribuyen a “ciberoperadores” estadounidenses. Si se confirma, sería una maniobra clásica: degradar comunicaciones, confundir la defensa aérea y limitar respuesta terrestre.

En el aire, la guerra electrónica hace el resto. En la descripción del paquete se mencionan aeronaves de interferencia y plataformas de alerta temprana. El objetivo es claro: cegar, saturar y proteger a los helicópteros que entran a baja cota.

Helicópteros a 100 pies: 160th SOAR «Night Stalkers» en primer plano

El asalto, según versiones coincidentes, fue helicoportado. Participó el 160th Special Operations Aviation Regiment (Night Stalkers), conocido por perfiles de vuelo extremos. Se reportó que los helicópteros avanzaron a unos 100 pies sobre el agua, rumbo a Caracas.

En la “caja” del objetivo, el trabajo habría sido de Delta Force. Un detalle técnico citado es el uso de sopletes para cortar barreras de acero. Es una imagen cruda, pero operativamente lógica. Se busca velocidad y acceso inmediato.

Medios estadounidenses mencionan los modelos MH‑60 Black Hawk y MH‑47 Chinook. Son plataformas adecuadas para inserción y extracción. El MH‑60 aporta agilidad, mientras el MH‑47 entrega capacidad y autonomía con tanques auxiliares.

Más de 150 aeronaves: cazas, bombarderos y sensores

La cifra de “más de 150 aeronaves” no significa 150 aviones sobre Caracas al mismo tiempo. Significa un sistema distribuido. Hay cazas en patrulla, aviones de mando y control, reabastecedores, ISR y guerra electrónica.

Entre las plataformas citadas aparecen bombarderos B‑1 y aviones de alerta temprana. También se mencionan aeronaves especializadas en interferencia. Para sostener ese volumen, el reabastecimiento en vuelo es el pegamento invisible.

Equipos y plataformas mencionadas por las fuentes

  • Helicópteros de operaciones especiales: MH‑60 y MH‑47, asociados al 160th SOAR (Night Stalkers).
  • Fuerzas terrestres: Delta Force y otros elementos de operaciones especiales.
  • Buque de asalto anfibio: USS Iwo Jima como nodo de recepción y tránsito.
  • Bombarderos B‑1 y paquete de cazas para cobertura y precisión.
  • Aeronaves de guerra electrónica e interferencia, más alerta temprana y control.
  • Drones para vigilancia y seguimiento, descritos como “sigilosos” en reportes.
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Extracción: del punto caliente al USS Iwo Jima

La extracción no termina cuando el objetivo está esposado. Termina cuando sale del alcance del adversario. El relato más repetido indica que Maduro y Flores fueron llevados en helicóptero hasta el USS Iwo Jima, ya en el Caribe.

Desde allí se ejecutó el salto estratégico hacia Estados Unidos. Algunas reconstrucciones mencionan una escala en la Base Naval de Guantánamo. Otras versiones hablan de un vuelo directo desde el buque hacia Nueva York.

En ambos casos, el patrón es el mismo. Se usa una plataforma naval como “punto seguro”. Luego se realiza transporte aéreo con seguridad reforzada. El tiempo también importa: hay relatos que sitúan la captura en minutos.

Llegada a Nueva York: Boeing 757, Stewart y traslado final

La llegada a Nueva York se narró con precisión logística. Varios medios indican que el avión aterrizó en Stewart Air National Guard Base, en el norte del estado. Es un punto con infraestructura militar y margen de seguridad.

Se menciona un Boeing 757 blanco, alineado con la familia de aeronaves usadas por el gobierno para transporte especial. Tras el aterrizaje, Maduro habría sido escoltado por agentes. Luego fue trasladado para procesamiento por la DEA.

Otra pieza aeronáutica llamativa fue el último tramo. Hubo un traslado en helicóptero hacia la ciudad. Algunos relatos describen un recorrido cercano a la Estatua de la Libertad. En comunicación estratégica, esa imagen vale oro.

¿Cuánto costó la Operación Resolución Absoluta?

Hasta el cierre de esta nota, no existe una cifra oficial y desglosada del costo del operativo. Eso no sorprende. En misiones de fuerzas especiales y componentes de inteligencia, una parte relevante queda en presupuestos clasificados.

Aun así, es posible estimar rangos para el componente aeroespacial. Para hacerlo, se usan tarifas públicas de operación por hora de vuelo. El Departamento de Defensa publica “reimbursable rates” que sirven como proxy de costo.

Tarifas públicas por hora: una brújula, no una factura

En el año fiscal 2024, esas tarifas permiten dimensionar órdenes de magnitud. Un B‑1B aparece con valores muy altos por hora. Un E‑3 de alerta temprana también es costoso. Un F‑15 o F‑16 se ubica en la franja media.

En helicópteros, un UH‑60M es mucho más barato que un bombardero. En cambio, un MH‑60M o un MH‑47G, por su rol y configuración, sube el listón. ¡Ojo! Son tarifas de reembolso, no el costo marginal exacto.

  • B-1B: US$85.476 por hora (tarifa DoD FY2024).
  • E-3 (AWACS): US$36.196 por hora.
  • EC-130H (interferencia): US$14.180 por hora.
  • F-15E: US$26.967 por hora; F-16C: US$14.958 por hora.
  • MH-60M: US$8.454 por hora; MH-47G: US$8.575 por hora.
  • C-32A (Boeing 757): US$12.585 por hora.

Ejemplo rápido: dos B-1B volando cinco horas suman unos US$855.000. Y eso sin contar cazas, tanqueros, ISR ni helicópteros.

Estimación conservadora del componente aéreo del día D

Con base en lo reportado, una estimación prudente para la ejecución y extracción inmediata puede ubicarse en estos rangos. Se asume un mix con B‑1, alerta temprana, jamming, helicópteros y transporte estratégico.

  • Paquete aéreo y helicoportado (horas de vuelo): 8 a 25 millones de dólares, según mix y duración real.
  • Municiones y efectos cinéticos: difícil de fijar sin inventario; podría añadir varios millones.
  • Operación naval y sostenimiento inmediato: millones adicionales por día, según intensidad del despliegue.

En resumen, el “día D” podría moverse en un orden de decenas de millones. El gran costo aparece cuando se incluye el despliegue previo. Esa campaña regional de presión duró semanas o meses.

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El factor recompensa: ¿50 millones por información?

Un elemento que puede alterar cualquier cálculo es la recompensa. En 2025 se anunció una cifra de hasta 50 millones de dólares por información. Varias publicaciones sugieren que un informante fue clave en la localización.

No obstante, otras fuentes señalan que no está claro si esa recompensa se pagará, ni a quién. Por eso conviene tratar el monto como potencial. No debe contarse como gasto confirmado, al menos por ahora.

Costos invisibles: inteligencia, ciber y ensayo

La parte menos visible suele ser la más cara. Mantener vigilancia persistente con drones, analistas y enlaces tiene costos acumulativos. Sostener equipos insertados y ensayar en instalaciones dedicadas también encarece la cuenta.

Además, capacidades de ciberoperaciones y guerra electrónica no se presupuestan como un vuelo. Sin embargo, consumen horas de personal y sistemas. Si se suman meses de preparación, el total puede escalar a centenas de millones.

La pregunta, entonces, no es solo “cuánto costó capturar”. La pregunta real es “cuánto costó crear la oportunidad”. Ahí se esconde el número grande.

Impacto en el espacio aéreo civil: cuando la ruta se desvía

La operación tuvo un efecto inmediato en la aviación civil del Caribe. Se reportaron restricciones de espacio aéreo para proteger a la población y a las operaciones en curso. En la práctica, eso implica desvíos, cancelaciones y reacomodos.

Para aerolíneas, el costo se traduce en combustible extra y tiempos de vuelo. También aparece el efecto dominó en conexiones y tripulaciones. Para autoridades, es un test de coordinación: NOTAMs, vigilancia radar y comunicación en tiempo real.

Lecturas aeroespaciales: lo que deja esta operación

Más allá del ruido político, el caso deja lecciones técnicas. Primero, el valor del preposicionamiento. Un buque anfibio como base reduce el “tiempo hasta el objetivo”. Segundo, la integración de ciber y aire cambia el combate nocturno urbano.

Tercero, la elasticidad del paquete aéreo. Ciento cincuenta aeronaves pueden ser una red, no una masa. Esa red permite redundancia y sustitución rápida. Y cuarto, la narrativa visual: Stewart, un 757 y un helicóptero sobre Manhattan no son casualidad.

Finalmente, un aviso para el sector. En crisis geopolíticas, el espacio aéreo es instrumento de poder. Quien opera rutas, satélites, radares o MRO lo sabe. Lo que pasa en tierra, tarde o temprano, se paga en el cielo.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué fue la Operación Resolución Absoluta?

Es el nombre usado por varios medios para el operativo del 3/01/2026. Según esos reportes, terminó con la captura y extracción de Nicolás Maduro hacia Estados Unidos.

¿Qué unidades participaron en la captura de Nicolás Maduro?

Los reportes mencionan a Delta Force en el asalto. También citan al 160th SOAR (Night Stalkers) para inserción y extracción con helicópteros. La CIA aparece vinculada al trabajo de inteligencia.

¿Qué helicópteros se usaron en la extracción?

Las crónicas citan modelos MH‑60 y MH‑47, asociados a aviación de operaciones especiales. Se trata de helicópteros aptos para vuelo nocturno y baja cota.

¿Cuántas aeronaves se habrían empleado?

Una investigación periodística indicó que el dispositivo total superó las 150 aeronaves. Se trataría de un paquete distribuido, con cazas, bombarderos, jamming, ISR y apoyo.

¿Por qué el avión aterrizó en Stewart Air National Guard Base?

Por seguridad y control operativo. Es un punto con infraestructura militar, alejado del núcleo urbano. Además, permite trasladar a un detenido con menor exposición y mayor cierre perimetral.

¿Cuánto costó la operación?

No hay cifra oficial publicada. Con tarifas públicas por hora de vuelo y el tamaño reportado del paquete, el “día D” podría ubicarse en decenas de millones. A eso se suma la preparación previa.

¿Qué impacto tuvo en la aviación comercial del Caribe?

Se informaron restricciones de espacio aéreo por seguridad. Eso suele traducirse en desvíos y cancelaciones. También puede aumentar la carga temporal en rutas alternativas.

Conclusiones

La Operación Resolución Absoluta, tal como fue reportada, mostró una ejecución donde lo aeroespacial fue central. Helicópteros a baja cota, un paquete de más de 150 aeronaves y un buque anfibio como “hub” explican la rapidez del traslado.

En costos, la honestidad es obligatoria. No hay un documento público con cifra final. Aun así, los datos abiertos permiten acotar. El operativo del día puede ubicarse en decenas de millones.

La preparación y el despliegue previo elevan la cuenta con facilidad. Para el sector, la lectura es directa: cuando una crisis escala, el cielo se convierte en tablero. Y en ese tablero, cada hora de vuelo tiene precio.

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